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Sobre guardar para ocasiones especiales y minimalismo

Voy a empezar este post con una historia corta. En enero de este año tuve de oportunidad de viajar a la cuidad de Bogota por motivos de trabajo. El sábado de esa semana tuve la oportunidad de ir a explorar la cuidad y me compré una camiseta en una tienda de diseño muy linda. Como parte de la experiencia de la tienda, los productos los daban en una bolsa sellada al vacío, lo cual normalmente seria un detalle mejor pero no en este caso. Procedí a meter el sobre sellado en mi maleta y regresar a Costa Rica.

Llego Marzo de este año, se declararon las medidas para combatir la pandemia, y la camiseta seguía en el sobre sellado. Estamos ya en mediados de Octubre, casi nueves meses después de haber comprado la camiseta, y sigue aun en el sobre sellado. Cada vez que entro al closet siento el sobre mirándome con tristeza preguntándome si hoy será el día especial que estoy esperando para abrir el sobre y estrenar la camiseta que compre con tanta ilusión en Bogota. Y todos los días le contesto: hoy no, hay que esperar una ocasión especial.

La (¿mala?) costumbre de guardar cosas para ocasiones especiales la aprendí desde muy pequeño en mi familia. Al inicio pensé que era algo de gente criada en zonas rurales o fuera de la Gran área metropolitana (GAM), pero una encuesta rápida entre mis seguidores en Twitter me demostró que esto es una conducta más general. Posibles causas mencionadas en algunas respuestas van desde idiosincracia latina, culpa cristiana y criarse en un ambiente con recursos limitados.

Less is more

Recientemente empece a interesarme más en el movimiento del minimalismo, de la mano de YouTubers como Matt D’Avella. Esto me ha llevado a cuestionarme acerca de las cosas materiales qué poseo y la forma en como las relaciono con felicidad, autoestima y éxito.

Uno de los grandes mitos del minimalismo es que uno debe deshacerse de todas las posesiones y quedarse con lo mínimo para sobrevivir. En realidad la idea principal del minimalismo es concentrarse en que las cosas que uno tenga realmente tengan un aporte positivo en la vida de uno, o como diría Marie Kondo, que “aporten felicidad”. Si uno tiene algo que no aporta ningún tipo de felicidad o de facilidad en la vida diaria, eso es algo acumulado y por ende se debería donar o regalar a alguien que de verdad lo vaya a usar, o al contrario, empezar a usarlo y disfrutarlo. De la misma forma, comprar, sustituir o reparar algo que uno usa diariamente y que le va traer felicidad o reducir estrés, es perfectamente valido dentro de un minimalismo pragmático.

Un boxset de los seis Blurays de Star Wars, cuando ni siquiera tengo en mi casa como ver Blurays, es algo acumulado que debería ( y voy a ) regalar a alguien que sí lo vaya a disfrutar de verdad. Una camiseta que compré con mucha ilusión y que no he estrenado es algo que debo usar y sacarle provecho, y si no me gusta pues también buscarle un nuevo hogar donde no la tengan guardada nueve meses.

En resumen el minimalismo para mi es usar las cosas que uno ya tiene de la forma que fueron ideadas para traer felicidad, donar o regalar lo que uno del todo no usará o no tiene ningún tipo de valor sentimental, y comprar cosas solo si de verdad van a ser usadas diariamente. Por ende, tener algo guardado esperando una ocasión especial cuando todo día podría ser una ocasión especial, es completamente lo contrario del minimalismo que quiero practicar.

Cuentenmen en los comentarios si tienen cosas guardadas para ocasiones especiales, o si también tenían los mismo mitos sobre el minimalismo que les mencione en el post.

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